Desde los tiempos de la colonización española, en Puerto Rico ha vivido una profunda devoción a los Reyes Magos. Era tradición pedirles con fe y como acto de gratitud, ofrecerles cantos. Al principio estos eran improvisados y religiosos, y con los años se transformaron en los aguinaldos que hoy forman parte esencial de nuestra cultura.
Para mi padre llamado Jorge Soto Acevedo, a quien todos conocíamos como Papito, esa promesa tomó forma a través de los aguinaldos. Fue un jíbaro cafetalero, humilde y trabajador, que levantó a su familia con el sudor de la tierra y un corazón lleno de fe. En algún momento de su vida hizo una promesa a los Reyes Magos y, aunque nunca la expresó con palabras, siempre sentimos que los Reyes se la concedieron. Desde entonces, hace ya 53 años, esta promesa se ha cumplido sin faltar un solo año.
Hace 13 años, cuando Papito comenzó a enfrentar la enfermedad de Alzheimer, le preocupaba no poder cumplir con su promesa. Fue entonces cuando decidimos realizarla en la Hacienda, junto a la familia. Aquella noche fue especialmente hermosa. Papito estaba lleno de alegría y al día siguiente, me entregó la promesa, pidiéndome que la continuara mientras yo viviera. Durante diez de ellos, Papito pudo acompañarnos, regalándonos momentos inolvidables y dejando un legado de fe, amor y tradición.
Con profundo respeto y cariño, les invitamos a acompañarnos en nuestra Promesa de Reyes en la Hacienda, una celebración llena de fe, música y tradición puertorriqueña. Será un espacio para honrar a los Reyes Magos, celebrar la Epifanía (nacimiento de Jesús), recordar a Papito y compartir juntos una noche especial que nace del corazón y de nuestras raíces.
Los esperamos el 5 de enero desde las 3:00 p.m.
Con gratitud,
Edwin Soto, Hacienda Lealtad

